Yo no quiero ser Ana Obregón
Ayer me olvidé poner el despertador y esta mañana me he despertado sola, a la hora de todos los días, sin que sonara. Este es un síntoma claro de que me estoy haciendo mayor.
Puedo aceptarlo, el problema para mi es cuantificarlo. ¿Cuánto de mayor me estoy haciendo?. No es fácil saberlo.

Me agobia pensar que un día voy a ir andando por la calle y alguien al pasar se fije en mi y piense “¿Pero donde va esa con esas pintas con la edad que tiene?!!!”. O que esté bailando como una posesa en un garito y la gente a mi alrededor crea que me he escapado de un asilo…
Es importante, no os vayáis a creer. Un día de estos voy a ser como Ana Obregón, con mi ropa de quinceañera, mis novios quinceañeros y mi comportamiento quinceañero. Y me asusta.
Creo que si quiero tener un envejecimiento tipo Isabel Preysler es importante que empiece a dar pasos en ese sentido. Quizá una revisión a mi armario no estaría mal. Tendré que empezar a cambiar algunas camisetas ombligueras, (no nos engañemos, eso de que yo nunca engordo está empezando a cambiar), por conjuntitos de tweed y las zapatillas plateadas por unos tacones de Pura López.
Y no quiero ni pensar en las modificaciones que tendré que hacer a mi vida social.
Pero bueno, yo creo que aún me quedan un par de añitos para empezar a pensarlo. O no. Quizá eso mismo piensa Ana…

Haller dijo
Oxímoron es mi segunda palabra preferida, después de serendipia... (el pedantismo rules!!!)
Gracias por ponerme ahí --------->
Aunque no lo merezco, ¡soy lo peor!
Saludos y que firefox te acompañe.
26 Mayo 2006 | 03:13 PM