En la piscina.
Últimamente he ido un par de veces a la piscina. Yo no soy mucho de piscina, soy mas de playa (me repito mucho en este blog..). Bueno, sería más de piscina si viviera en un edificio de esos que tienen una comunitaria pero como vivo en un edificio antiguo en el centro (sin piscina y sin ascensor) pues eso, que no soy mucho de piscina.
Pero claro, me encanta ponerme morena y, como no está el clima para meterse en solariums y todos los findes no puedo permitirme el viajecito a la playa, pues algunos días he ido a la piscina.
Bueno, el caso es que hace un par de semanas nos fuimos mi compi y yo a la piscina de la casa de campo (que por cierto, con la de hierba que hay en la casa de campo no entiendo como es posible que hayan hecho una piscina que casi no tiene césped para tumbarse). Por lo visto, es la piscina “gay” de Madrid. Bueno, por lo visto no. Lo es.
Así que allí estábamos mi compi y yo, estupendas de la muerte, con nuestros bikinis nuevos (si, ese que me compré hace tres o cuatro post), rodeadas de hombres (la proporción hombre-mujer debía rondar el veinte a uno sin exagerar) y …¡¡¡ nadie nos miraba!!! No estoy acostumbrada, que momento mas desasosegante… Además, no es una piscina de gays en general… no, que va. Es una piscina de gays cachas. De tíos buenos. Todos rapados y tatuados. Todos con turbillo. Y todos paseándose delante de nosotras (bueno, ellos se paseaban delante de los otros, pero nosotras estábamos en el camino) contoneándose con esos cuerpos esculpidos. Me sentía igual que mis amigos cuando van a la playa y se quedan bobos mirando a las tías y las tías pasan de ellos en moto. ¡Qué sensación más horrible! ¡Nunca mais!
Diréis que eso nos pasa por ir a esa piscina. El problema es que supuestamente es la mejor piscina pública de Madrid y claro, porque voy a tener que ir yo a esa charca inmunda que hay en mi barrio. Por cierto, hay que ver como ligan en la piscina. Chicos heterosexuales del mundo , que mal os lo montais.
Total, que mi compi y yo hemos pensado: “una solución quiero”.Y nos hemos puesto a investigar. Por lo visto hay por ahí una piscina, privada, donde siempre, siempre, siempre, entrenan un montón de nadadores profesionales y jugadores de waterpolo (los jugadores de waterpolo siempre han sido junto con los bomberos, los remeros y los hombres vestidos de romano mi ideal masculino). Así que este finde hemos planificado irnos para allí a contonearnos nosotras. Para resarcirnos, vamos. No pienso decir que piscina es porque no quiero que todos los gays de la casa de campo se trasladen y nos hagan la competencia. Ya os contaré…

El Neumococo Chochiflán dijo
Cuidado que con tanta manguera suelta igual hay más bomberos gays de lo que imaginas jejejejeje...
Besotes bacterianos.
27 Julio 2006 | 10:59 PM